Desde que la red de redes llegó a nuestras vidas el escenario social en todas sus vertientes no ha parado de transformarse. Hemos pasado de ir al supermercado a hacer la compra a sentarnos en el sofá de nuestra casa y realizarla mediante un simple clic. Lo mismo ha ocurrido en el sector financiero, pudiendo realizar en la actualidad cualquier transacción desde cualquier parte del mundo con nuestro smartphone como única herramienta. La tecnología avanza a pasos agigantados y la sociedad intenta seguirle el ritmo adaptándose a las nuevas realidades que imperan en nuestro día a día. En esta vorágine de cambios el sector laboral también se ha visto alcanzado y modificado. Así, la aparición de nuevas tecnologías trae consigo la aparición de nuevos puestos de trabajo en disciplinas completamente novedosas. La pregunta ahora es, ¿todo vale? En los últimos años hemos asistido a la explosión de un nuevo mercado laboral que se basa en convertir un hobby, un pasatiempo o disfrute, en todo un trabajo que genera beneficios económicos y que nos permite vivir de él. Uno de los ejemplos más claros de cómo un hobby puede convertirse en un modo de vida es el póker. En 2010, la Asociación Internacional de Deportes Mentales (IMSA en sus siglas en inglés) reconocía al póker como un deporte mental más, como el ajedrez o el Go. Ya en aquella época existían grandes torneos internacionales, pero el hecho de que pasase de mero juego a disciplina deportiva disparó el número de jugadores y su popularidad. El camino hacia la profesionalización estaba servido. Los grandes beneficios económicos que se pueden alcanzar unido a la posibilidad de no tener que desplazarse a ningún lugar gracias a los diferentes torneos que se realizan bajo la modalidad online se posicionan como dos de los motivos más atractivos a la hora de optar por este tipo de disciplina. Desde entonces, el número de jugadores ha aumentado cada año de manera exponencial en nuestro país, que ya cuenta con estructuras que respaldan esta profesionalización: medios de comunicación especializados como PokerNews España, campeonatos nacionales como el CNP o el CEP o incluso la creación de criptomonedas específicas para jugar online al póker son solo algunos ejemplos. A todo esto hay que sumarle la aparición de diversas escuelas dedicadas a enseñar a los nuevos jugadores las claves de esta disciplina deportiva.

Además, la profesionalización del jugador de póker en nuestro país se ha visto respaldada por las medidas tomadas desde las diferentes autoridades competentes con la creación de un sello de juego seguro que ha conseguido visibilizar, normalizar y, sobre todo, regular la práctica del póker. De esta forma, son muchos los que se lanzan a la aventura de convertirse en jugadores profesionales haciendo de su pasión un modo de vida. Eso sí, es importante destacar que son muchos los jugadores que advierten de la dificultad de conseguir el nivel suficiente como para poder vivir de los ingresos generados por el juego.

Una situación parecida la encontramos en lo que se ha dado en llamar eSports. En la actualidad, la industria de los deportes electrónicos está en pleno auge con la aparición de nuevos equipos, mercados y la participación cada vez mayor de grandes empresas internacionales completamente ajenas a este sector que han visto en el mismo una gran oportunidad de mercado. Una nueva realidad que viene abalada por unas cifras espectaculares, y es que la compañía Newzoo, especializada en este sector, prevé que los ingresos de este 2018 serán un 38% más elevados que el pasado año. Con estas previsiones de futuro no es extraño que cientos de gamers intenten dar el salto y vivir de su pericia en los videojuegos.

Lo mismo ocurre con los youtubers. Desde que la plataforma fue fundada por Jawed Karim, Steve Chen y Chad Hurley en 2005, el éxito de la misma no ha parado de crecer. Los estadounidenses pronto vieron en YouTube una posibilidad no solo de compartir contenido sino de ganarse la vida a través de ello y comenzaron con la creación de contenidos propios. Nacía así la figura del youtuber. En Europa, y en concreto en nuestro país, esta figura tardó un par de años en llegar pero en la actualidad son todo un fenómeno social, sobre todo entre los más jóvenes. En este sentido es interesante saber que los ingresos de los youtubers -que pueden oscilar entre los 90 y los 1.000 euros al día- provienen de la publicidad o del patrocinio directo de marcas. En ambos casos es necesario tener un número de visitas muy elevado.

Los tiempos avanzan, las sociedades cambian y con ello el papel que cada uno desempeña en ellas. Con todo, la aparición de estas nuevas profesiones basadas en la explotación de un talento relacionado con una actividad lúdica no debería sorprendernos demasiado. ¿Acaso en el fútbol no se ganan la vida jugando?

 

Foto: PokerNews