Después de tantos días de confinamiento me he puesto a pensar que a causa de un virus todo ha perdido valor ante nuestros ojos, los coches, los viajes, los lujos, las fiestas, todo quedó relegado a un segundo plano, ahora en primer lugar está la salud, la familia, todo lo demás sobra, vivimos arrodillados ante su majestad el Covid 19.

Las ciudades se ven ahora limpias, las contaminaciones se van disipando, la tierra vuelve a sonreír y a coger lo que siempre ha sido suyo, los animales vuelven también a su hábitat que los humanos les arrebatamos con nuestra falta de conciencia, en unas cuantas semanas los mares se están limpiando porque las personas no lo ensuciamos, los animales corretean de nuevo libres y ahora los enjaulados somos nosotros, los humanos.

Se preparaban ejércitos, se levantaban muros, pero hoy nuestros soldados son los doctores en medicina, los sanitarios, los muros no sirven para contener este virus, ¡¡¡ qué equivocados que estábamos !!! Qué pocas herramientas, qué pocas armas se les estaban proporcionando a estos nuestros valerosos soldados, a los que verdaderamente salvan vidas. Hemos apoyado al ejército equivocado durante demasiados años.

No sé si este aviso de la madre tierra nos va a hacer reflexionar de ahora en adelante sobre lo que estábamos haciendo mal ¿tendremos otra forma más sencilla de tratar a nuestro planeta? ¿a nuestra ciudad? ¿No pensáis que este virus, esta pandemia no entiende de colores políticos ni de clases sociales nos tiene que servir para que nos demos cuenta que todos somos necesarios, que unidos podremos cambiar y formar un mundo mejor, que todas las venganzas, rabias y enfrentamientos se quedan sin importancia cuando un “insignificante, invisible y microscópico bichito” viene y nos dice ¡¡ Aquí estoy yo !! ?

Espero y deseo que todo esto que estamos viviendo, esta enorme pesadilla que se ha llevado a tantos seres queridos de nuestro lado sin ni siquiera poder despedirlos, nos sirva para escarmentar y no volvamos a antiguas andadas, la vida nos lo agradecerá.

Dejemos un mundo mejor a nuestros hijos y nietos….

Que ¡ASÍ SEA!

 

Marcela Barbé Beltrán, Regidora del PVI