Cientos de personas han despedido y han dado el último adiós, esta tarde de sábado, a Miguel Angel Moreno Vallés, en la Iglesia Parroquial de San Bartolomé


Todos les que le conocíamos, familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, Colegio Nuestra Señora de la Consolación. Profesores y compañeros de sus hijos: Pablo, Miguel y Ana. Amigos de la Falla La Paperina, Parroquia de San Bartolomé y Catequistas,  Mosén Carlos y Diáconos de la Iglesia… no hay palabras de consuelo en estos momentos tan tristes y con un sinfín de  preguntas y porqués sin respuesta que alivie el dolor de esta  gran perdida.
Esta tarde y a lo largo de toda la mañana de hoy, nos hemos unido en este momento triste y doloroso de su funeral, en el que nos ha sobrecogido la muerte repentina e inesperada  de Miguel.
Las circunstancias han hecho aún más larga y penosa la espera para darle Cristiana Sepultura. Pero como muy bien ha dicho Mosén Carlos: frente a la tristeza y el dolor queremos que la palabra de Jesús, la oración de todos y nuestra presencia y compañia, reaviven la esperanza que nos da el saber que cualquier momento de oscuridad que la vida nos depara y la muerte es la experiencia de oscuridad más terrible que puede ser transfigurado por la luz de Jesús.
Hay que pensar y decir: mirando a Jesús no nos encontramos solos ni vacíos, frente al gran enigma de la condición humana que es la separación de las personas que Dios mismo ha puesto a nuestro lado para experimentar la alegría de vivir, sí, vivir el amor del esposo, padres, madres, familia, hermanos, abuelos, compañeros de trabajo, amigos y a las persona que conocemos en el día a día en de la vida familiar, laboral y cotidiana.
Miguel ha hecho ya su camino. y deja mucha huella, que incluso con los ojos inundados de lágrimas,  el corazón roto de pena y su separación, debemos ser capaces de decir gracias por su presencia y por sus 46 años de vida. En todas las dimensiones que Miguel ha vivido y ha participado, que no han sido pocas.
Su gran generosidad y altruismo, sus desvelos, su entrega y disponibilidad siempre y en todo. Siempre estaba dispuesto ha hacer con su esposa  Ana y con sus hijos; Pablo, Miguel y la pequeñita Ana, lo que fuese necesario. Ir allí donde hiciera falta.
Todo lo bueno que Dios ha sembrado en su corazón, es un reflejo ante todo lo que nos ha dejado.
En estos momentos es difícil de entender la muerte. La muerte en cristiano, es el momento culmen de entrega de todo lo que somos a Dios-Padre como Jesús lo hizo.
A una viuda que debe luchar por sus hijos, a unos padres rotos por la pérdida de un hijo, hermanos, primos, familiares, amigos; que las palabras de consuelo y apoyo os hagan aprender a vivir y superar una pérdida que no es facil de superar.
Se que no es fácil ni hay palabras que puedan hacer que se esfume la pena de vuestros corazones: Ana, Pablo, Miguel y Ana. Pero..  desde donde ahora estçe tú esposo y vuestro padre;  seguro que cuidará de vosotros y será esa estrella que brillará cada noche en el cielo y os iluminará y guiará siempre.
Descansa en Paz,  Miguel Angel Moreno Vallés. E.P.D.
Juanvi G.

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