• La coalición afea a Moragues “el poco aprecio por la toponimia valenciana y las formas”

 

València, 3 de marzo de 2018

Los representantes de Compromís en el Senado, Carles Mulet y Jordi Navarrete, han pedido a Renfe un esfuerzo a la hora de rotular de una forma más comprensiva y clara el valenciano “poniendo el mismo empeño que en la lengua castellana, aunque utilizan un supuesto lenguaje administrativo antiguo para dirigirse a los ciudadanos”, ya que los actuales carteles utilizan formas poco genuinas, con frases telegráficas e imperativas.

 

Esta reclamación surge como consecuencia de la respuesta a la pregunta de los senadores en las que recordaban al Gobierno que Renfe mantiene en el territorio valenciano una traducción poco genuina y poco estilística del castellano en numerosas estaciones desde hace décadas, que reza (sic) “circulen per estes vies trens sense parada. Mantinga’s darrere de la línia groga” (circulan por estas vías trenes sin parada. Manténgase detrás de la línea amarilla). El Gobierno admite que “las traducciones del castellano al valenciano y viceversa vienen siendo realizadas con la herramienta Salt 4 desde la propia web oficial de la Generalitat Valenciana. Cualquier error que se detecte al respecto, será corregido”.

Estas formas chirrían a la vista y demuestran una falta de respeto por la lengua oficial de esta autonomía. Solventan con una traducción automática de un imperaivo la comunicación con los valencianohablantes, como si ello fuera un molesto trámite a cumplir que se soluciona con un click, sin ni siquiera comprobar si el texto de las decenas o cientos de carteles es mejorable y dejando a una corrección posterior algo que puede hacerse mejor desde el principio, con una simple llamada o revisión terminológica antes de rotularlos”, ha señalado el senador territorial, Carles Mulet.

 

Desde Compromís recuerdan que esta redacción telegráfica, en imperativo “cuando en valenciano preferimos la segunda persona del plural para dar instrucciones de una forma más comprensiva, genuína y clara”, lo que da una mala imagen de quien ordenó colocar estas señales de advertencia de peligro y evidencian una gran dejadez hacia el resto de lenguas oficiales de este territorio, como ha denunciado recientemente la coalición a raíz de la campaña de prohibición del valenciano por la vía de la sanción, la coacción y la imposición del castellano en municipios como València o Bellreguard, donde el valenciano ha estado presente en las calles y señales desde hace décadas incluso con gobiernos del PP.

El delegado del Gobierno, Juan Carlos Moragues, debe tomar cartas en el asunto y entender que “el cumplimiento de las leyes es recíproco”, que los carteles “deben supervisarse antes de fabricarse, que existen órganos académicos como la Acadèmia Valenciana de la Llengua más efectivos y genuínos que los traductores automáticos, que gustosamente les asesorarían e indicarían cuáles son los topónimos y formas correctas, ya que observamos como las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado utilizan también en sus notas de prensa nombres para los pueblos descartados desde hace décadas, como puede verse en sus propios dominios web municipales y que tan solo tenían una precaria justificación tras los años de Dictadura, pero no en la actualidad”, ha concluido Mulet que ha lamentado el “poco aprecio hacia las formas y toponimia valencianas emanado desde el Gobierno”.

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