NOTA DE PRENSA

  • Las facturas impagadas generan desconfianza en los proveedores que exigen el pago al contado para prestar el servicio o entregar el material requerido

  • Para el portavoz del PP en Morella, Jesús Lecha, “sorprende que hace un año tuvieran dinero para subirse un 30% las nóminas y resulta que hay quien lleva un año sin cobrar”

 Empresas y proveedores habituales del Ayuntamiento de Morella han dejado de fiar al consistorio por las deudas pendientes que acumula en el pago de sus servicios. Exigen el pago al contado por la prestación de servicios o entrega de material después de meses sin cobrar los trabajos que han realizado para el consistorio. El trabajo de los empleados públicos “es inmaculado”, el problema deriva de la “dirección política”, señala Jesús Lecha, portavoz del PP en Morella.

La situación queda reflejada en las obligaciones pendientes de pago que el PSOE eleva a 1.156.177 euros, un importe que supera el cierre registrado a 31 de diciembre de 2018 en más de 167.000 euros. “Resulta preocupante que hace un año el alcalde no tuviera complejo en subirse a él y a sus concejales un 30% las nóminas y ahora resulta que hay quien lleva un año sin cobrar”.

Lecha cuestiona “los resultados económicos de un presupuesto, el de 2019, que eleva los derechos pendientes de cobro a 2.167.557 euros”. “Es una cifra escandalosa que el alcalde ha justificado como subvenciones que no se han pagado de otras administraciones”. Sin embargo, advierte el concejal, “lo relevante es que existían y que siguen sin cobrarse. De ellas, 1.055.652 euros corresponde a presupuestos cerrados, es decir, que se arrastran desde hace más de un año”.

Por último, las cuentas municipales arrojan saldos de dudoso cobro por un importe de 365.636 euros. “Una cifra que refleja aquellos cobros que el consistorio debería haber obtenido y que sigue sin ingresar y que resulta también preocupante si tenemos en cuenta que este registro se ha incrementado un 37% más respecto al ejercicio 2018”.

Desde el PP exigen al alcalde socialista y a su equipo “responsabilidad y rigor en la gestión de las cuentas públicas. Los empleados públicos están cumpliendo escrupulosamente su función. Son los responsables políticos los que deben evitar que la imagen del consistorio quede por tierra porque el alcalde gasta y no paga”. El resultado se traduce “en un castigo para familias y empresas que pagan las consecuencias de una política irresponsable”. La dirigida por una izquierda que “antaño, cuando gobernaba el PP en Diputación y Generalitat, promovía manifestaciones, colgaba pancartas y movilizaba a la población para exigir dimisiones”.

Hoy “callan y acusan a la oposición de generar alarma, pero la realidad es que proveedores y empresas han decidido cobrar al contado para trabajar con el consistorio porque directamente ya no se fían de que el PSOE les pague”. En opinión de Lecha, “antes que reservar una partida para subirse el sueldo, el alcalde debería pensar en pagar a quien presta un servicio al municipio. Es más prioritario”, ha concluido el regidor.