NOTA DE PRENSA

 

  • La falta de material para protegerse dispara después de más de dos semanas de estado de Alarma provoca el cierre de decenas de centros de salud, abandonando a la población mayor y vulnerable en la provincia

Los alcaldes de la provincia de Castellón han lamentado la grave improvisación de la Generalitat Valenciana en materia de sanidad. La Conselleria de Sanidad ha decretado el cierre e decenas de ambulatorios de municipios de la provincia a consecuencia de la crisis provocada por la falta de material para el personal sanitario y los consecuentes contagios de los sanitarios en la Comunitat Valenciana.

Sin embargo, el cierre de ambulatorios de forma discrecional ha provocado graves problemas entre la población. Tal y como denuncia el alcalde de Sant Joan de Moró, Vicente Pallarés, “cualquier medida que sirva para proteger al personal sanitario, contará con nuestro apoyo, pero estas medidas surgen de la ineficacia de la Generalitat que después de más de dos semanas de estado de Alarma aún no ha hecho llegar el material suficiente al personal sanitario”.

El alcalde de esta localidad advierte que la improvisación ha causado problemas ya que “los teléfonos que se han habilitado para consultas, no funcionan y nadie los coge con lo cual, ayer por ejemplo los pacientes de Sant Joan no podía acceder a ningún servicio médico, salvo las urgencias”.

Una situación similar lamenta el alcalde Fuentes de Ayodar ya que “al menos se debería haber dejado unos servicios mínimos ya que ahora se obliga a los pacientes mayores a desplazarse a grandes localidades cuando, en ocasiones, no tienen posibilidad de desplazarse”. Jordi Lucena, alcalde de Fuentes de Ayódar considera que “con estas medidas se pone en riesgo a una población muy mayor que vive en los pequeños municipios”.

Una situación parecida es la que se produce en decenas de municipios de las diferentes comarcas. Los alcaldes lamentan que “los teléfonos que la Generalitat ha dado no los coge nadie” y ha advertido que “el personal médico tiene derecho a trabajar con todas las garantías” a la vez que “los pacientes de los pueblos deberían tener unos servicios médicos mínimos garantizados”.