• Ser esposa, madre, suegra y abuela, es el mejor regalo que ha tenido Paquita en este mundo
 

Tras una larga enfermedad, la tarde de ayer jueves 27 de diciembre, nos dejaba Paquita Gómez Jiménez, con 57 años de edad. 

Que podemos decir ante una ausencia y un vacío tan grande en estos momentos de tanta rabia y tristeza…

Multitudinaria ha sido la despedida de Paquita, en esta tarde-noche,  fría, triste y amarga de viernes 28 diciembre, en la Iglesia de San Bartolomé, donde no se daba cabida a todos los que hemos querido darle el último adiós y despedirnos de ella, al igual que a lo largo de todo el día de hoy viernes, en el Tanatorio de REMSA, en la calle Llauradors de Benicarló. 

Emotivas han sido las palabras de Mosén Carlos Talarn, en la Misa Funeral, en la que ha dado una buena lección y ejemplo de vida a seguir y también ha recordado esos tantísimos interrogantes que tenemos ante la muerte. 

En estos momentos de tanto dolor, nuestro más sincero pésame a su esposo:  Juanito, hijas: Raquel y Esther,  yernos Alex y Jhonatan, nietos: Luís, Sophia y Lucía, que siempre llevarán las enseñanzas de su abuela materna, por pequeños que son y la pequeña que está por llegar,  aunque la melancolía de su ausencia duela y dolerá cada día, y la cicatriz siempre estará ahí.

También a su madre, suegra, cuñados, sobrinos, familiares y amigos. 

Un abuela es una marca imborrable y para Paquita, el ser abuela ha sido el mejor regalo que Dios le ha dado, pero la cruel y lacra enfermedad que tanto se investiga todavía, ha hecho que nos deje de este mundo y sabemos que siempre será la estrella que ilumina y guiará a todos los suyos por el buen camino que ella siempre ha querido, y tanto bien ha hecho y tantas cosas buenas ha hecho siempre para y por todos. No existen más  palabras buenas en el diccionario para describir quien era Paquita. 

 
Descansa en Paz!
 
 
  • ¿Dónde van los que queremos?

Las personas que queremos nunca nos dejan definitivamente, siempre las llevamos dentro: su recuerdo, sus imágenes, su talante… todo eso está forjado en nuestros sentimientos, y éstos nunca desaparecen de nosotros, siempre perduran en el tiempo.

Por muchos años que pasen, formaran parte de nuestra historia hasta que algún día nos reencontraremos con ellos otra vez, en algún lugar diferente, de alguna forma lo haremos, no nos debe de quedar la menor duda (REMSA MEMORIAL, S.A.)

 
 
Juanvi G.