Todos escuchamos estos días en la calle y redes sociales frases lapidarias sobre la ley Celaá como “desaparece la concertada”, “quitan los colegios de educación especial”, “se elimina la religión de los colegios “o que “el castellano desaparece de Cataluña”.

Desde PODEM BENICARLO creemos que esta ley no es perfecta, nuestro grupo confederal presenta 54 enmiendas a la totalidad, pero merece la pena aclarar ciertos puntos.
No se elimina la escuela concertada, aunque eso sí, la ley pretende que las cuotas voluntarias no existan, evitando así que los colegios concertados bloqueen el acceso de niños y niñas sin recursos. El objetivo es que cualquier niño o niña que quiera ir a un colegio concertado pueda ir evitando discriminaciones.

Los colegios de educación especial no cierran. Lo único nuevo es que la ley Celaá pretende destinar más dinero a los colegios ordinarios para que puedan ofrecer ese servicio a los padres que lo soliciten, y que los centros especiales no sean la única opción. Una reforma que sigue la línea de que lo que se recomendó a España en 2018. Por aquel entonces, la ONU acusó a España de discriminar a los niños y niñas con necesidades especiales y recomendó incluirlos en la educación ordinaria.

No es cierto que desaparezca la religión, pero sí hay un cambio importante: en la ley Celaá, la religión deja de ser evaluable; es decir, ninguna de sus notas contará para la media o para pedir una beca. Aun así, quien quiera estudiar religión podrá hacerlo. El concordato firmado con el Vaticano en el 1979 sigue vigente, y los colegios tienen que ofrecer la asignatura para quien la quiera cursar.

El castellano no desaparece de Cataluña. Lo único que cambia de la ley anterior a la ley Celaá es un párrafo: eliminan que se trata de la “lengua oficial del Estado “ya que el estado tiene otras lenguas oficiales pero añaden que se aplica “de conformidad con la Constitución Española”. En la práctica la ley Celaá no cambia nada de la ley Wert.

Que el ruido mediático o el interés partidista no impidan avances en igualdad de género (es inaceptable que existan colegios de educación segregada), prevención de violencia machista o desarrollo sostenible entre otras muchas mejoras.