Peñíscola ha visto cómo sus datos de ocupación hotelera durante este Puente de Octubre se han disparado hasta situarse entorno al 85% de media a lo largo de las 4 noches que componen este puente (del 8 de octubre al 11 de octubre incluido). Incluso, la noche de ayer sábado, algunos establecimientos colgaron afortunadamente también el cartel de completo.

A la oferta complementaria ofrecida desde la propia localidad, con los actos relacionados con el cine y el homenaje a la carrera cinematográfica de Berlanga, se le han unido las diversas celebraciones y actos festivos de las fiestas falleras de la localidad vecina de Benicarló, generando así un importante polo de atracción de visitantes nacionales procedentes de múltiples comunidades autónomas, más allá de un turismo de proximidad que suele movilizarse en fines de semana. Tras los propios valencianos (40%), los madrileños han copado un 20% de las plazas, seguidos de catalanes (12%) y Vascos (8%). Destacable también es el 7% generado por el turismo extranjero estos días.

Desde Agretur se remarca que éste puente ha sido la última gran oportunidad que han tenido los empresarios de llenar sus establecimientos, tras el cual  la gran mayoría de establecimientos, y de forma progresiva hasta el próximo 24 de octubre, darán por concluida su actividad turística por este año (en algunos casos de manera forzosa al no haberse materializado el programa de turismo social del Imserso a estas fechas aún); y poniendo ya el ojo en los meses de Marzo y Abril del año que viene para retomar la actividad.

Un año que, a pesar de las dificultades ocasionadas por la pandemia, puede resumirse como esperanzador, ya que las previsiones iniciales previas que sobre las que se habían especulado en el mes de Mayo se han visto gratamente superadas y que permitirán, según las mismas fuentes empresariales, llegar antes a la tan ansiada recuperación económica del sector. Un sector recordemos, que más allá de la propia pandemia, tuvo que afrontar y lastrar los efectos colaterales de dos importantes Danas, como fueron el Gloria y  Filomena, que afectaron severamente a las infraestructuras turísticas locales, y por las que hubo que inyectar cuantiosas cantidades económicas, no todas ellas cubiertas por el consorcio de compensación, para poner todo de nuevo a punto para las temporadas turísticas.