Desde hace varios años, la Navidad viene ligada, entre otras muchas cosas, a esa planta tan atractiva, de flores grandes, carnosas y mayoritariamente rojas, que ya forma parte de la decoración de escaparates, jardines, maceteros e interiores de nuestras casas.

La poinsettia es la planta, hoy por hoy, más comercializada en estos días.

Pero es cierto que su durabilidad es muy corta, y esto es debido a que la planta alcanza su máxima vistosidad, cuando su estado de maduración es bastante avanzado. Pero esto no nos tiene que alarmar, ya que es el proceso natural de todas las plantas en flor.

 Les proponemos unos cuantos consejos, para que, dándole a la planta unas condiciones adecuadas, aumente su resistencia en las fiestas navideñas.

  • Situarla en un lugar con mucha luz, pero indirecta. Los rayos de sol directo, podría deshidratar sus hojas y una carencia excesiva de luz, provocaría la perdida de las mismas.
  • Colocarla lo más alejada posible tanto de focos de calor (aire acondicionado, calefactores, …) como de corrientes de aire frío.
  • No excederse en el riego. Esta es la parte más delicada del cuidado de la poinsettia. Si la turba está extremadamente seca, las hojas empezarán a amarillear y a caerse, y, por el contrario, el exceso de agua (encharcamiento) hará que la raíz se pudra. El riego de las poinsettias, así, como el del resto de las plantas en general, no debe ser hecho de forma metódica. La mejor manera de saber sus necesidades, es visualizar, tocar el sustrato y comprobar que exista una ligera humedad constante.

Una vez terminada la navidad lo más corriente es deshacernos de las poinsettias, pero si alguien quiere intentar mantenerla, partiendo de que es un arbusto de exterior, podemos seguir los siguientes pasos:

  • Como habrá perdido parte de su atractivo, la situaremos en un lugar del interior de la casa o en una zona exterior, resguardada del aire y exceso de frío, tal como un patio, una terraza, …
  • En este momento las necesidades de la planta son mínimas, dado que su estado de vegetación es escaso por tanto tendremos que regarla muy poco.
  • Dejar que caigan las flores marchitas y las hojas amarillentas.
  • Cuando llegue la primavera, recortaremos los tallos unos centímetros, eliminado las zonas que se han secado y la cambiaremos de maceta, colocándola en un recipiente, de 2 a 4 centímetros más grande que el que ya tenía. La regaremos abundantemente y la abonaremos.
  • A medida que avanzamos hacia el verano, la planta empezará a brotar, aumentando el follaje. El riego será como lo descrito en un principio, visualizando y tocando el sustrato consiguiendo una ligera humedad constante.