En momentos de crisis es más necesario que nunca que la sociedad se una en unos objetivos comunes y compartidos que ayuden a salir del bache cuanto antes. Para ello hace falta que el gobierno sea, por encima de todo, un gobierno de todos. Lamentablemente el gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias está utilizando la pandemia para dividir a la sociedad y cavar trincheras.

Durante la pandemia el PSOE y Podemos prefieren pactar con Bildu antes que con el Partido Popular. Prefieren acordar el presupuesto de España con los herederos de ETA, los mismos que llevan décadas sin condenar los más de 800 asesinatos de los terroristas comunistas, antes que con el PP que en sus años de gobierno ha creado 7 millones de empleos y evitado dos quiebras económicas provocadas por negligentes gobiernos de izquierda.

También durante la pandemia el PSOE y Podemos han herido de muerte a la educación especial y concertada por puro sectarismo ideológico y sin escuchar a los profesionales y familias. La izquierda quiere una sociedad inculta, apesebrada y aborregada para así ir colando su ideología en todos los ámbitos de la sociedad y laminar el pluralismo democrático.

En la Comunitat Valenciana tampoco el Botànic ha dado muestras de unir a la sociedad. La lucha abierta en las últimas semanas entre el PSPV-PSOE y Compromís está paralizando a la Generalitat Valenciana, que ve como su deuda ha crecido en los últimos cinco años en más de 10.000 millones de euros, una deuda que acabarán pagando nuestros nietos.

Y finalmente, en Vinaròs, tampoco el gobierno de PSPV-PSOE y Totes i tots ha mostrado voluntad alguna de unir a nadie. El Partido Popular presentó hace seis meses una propuesta para que la economía local no saliera herida de muerte de la pandemia pero Alsina y Fibla han preferido ignorar las propuestas y mantener la subida de impuestos que aprobaron ellos y a la que se ha sumado la subida del 13% en la tasa de residuos impuesta por los alcaldes socialistas de la comarca.

El PP tiene su mano tendida permanentemente a la sociedad, y seguimos tendiendo la mano al gobierno local para afrontar juntos el futuro. Si quieren estrellarse no podremos evitarlo pero nunca podrán decir que no se lo advertimos.

Por Lluís Gandía