En el momento de la publicación de este artículo hará ya dos semanas que en la zona sanitaria de Vinaròs estamos en la fase 1 de la desescalada y, en líneas generales, el comportamiento cívico de nuestros convecinos sigue siendo el que corresponde ante una situación tan excepcional y peligrosa como la que estamos padeciendo.

El respeto de las duras medidas del confinamiento a que hemos estado sometidos durante casi dos meses ha conducido a que, en las dos comarcas septentrionales de Castellón, los índices por los que las autoridades sanitarias se basan para ir avanzando en la desescalada, fueran los adecuados para haber podido iniciarla una semana antes que en el resto de territorios valencianos.

Pero, antes que unos buenos índices, lo mejor que hemos logrado es la contención de los contagios con todo lo que ello conlleva, evitando el colapso del hospital, preservando a nuestros sanitarios del monstruoso stress que han sufrido sus compañeros en otras zonas del país pero, sobre todo, conservando muchas vidas, especialmente las de nuestros mayores.

Un esfuerzo personal al que hay que añadir la tensión e inquietud por la incertidumbre en lo económico de muchos de nuestros trabajadores y empresarios que ven peligrar su modo de vida por las consecuencias negativas que sufrirán los sectores económicos más expuestos, pero que al final, como ocurre en todas las crisis, también afectarán al resto de actividades y al conjunto de la ciudadanía.

El reciente muestreo epidemiológico, sin entrar en la calidad de los test que ha sido puesta en entredicho por algunos expertos, creo que lo que sí que ha puesto indiscutiblemente en evidencia es la escasísima población inmune al virus, lo cual era de esperar al no haber tenido los elevados contagiados de otras zonas, ni tanto virus pululando por la nuestra.

Dentro de la ventaja, este inconveniente nos hace mucho más vulnerables ante cualquier rebrote que pudiera acontecer, bien en las sucesivas fases de la desescalada o de cara al otoño invierno en que parece que aún no tendremos una vacuna que nos inmunice de esta peste del siglo XXI.

Las libertades logradas con el paso a las siguientes fases no deben de llevarnos a pensar que todo lo malo ya ha pasado y que ya todo vale. Tendremos que convivir con el virus durante muchos meses más y al mismo tiempo tendremos que reanudar las actividades económicas preservándonos con todas las medidas sanitarias ya de sobras conocidas.

Por todo lo logrado, por el gran esfuerzo realizado, y por las consecuencias económicas aún mucho más brutales que supondría un nuevo rebrote, es por lo que desde el PVI queremos concluir con un llamamiento a nuestra ciudadanía para que no bajen la guardia y sigan respetando a rajatabla las normas sanitarias tal como han venido haciendo hasta ahora. Por lo tanto y tal cual decimos por aquí

Tinguem coneixement  !!!