- •Qué afortunado me siento de haber podido compartir con Carmen Roig Giner la celebración de sus 100 años, el pasado miércoles 24 de junio del 2026
Mi amistad con Carmen no solo ha sido personal, sino que ha sido una amistad con mi familia y principalmente compartida por mis padres. Una relación sincera y profunda que unió a nuestras familias durante muchísimos años y que dejó innumerables recuerdos y vivencias imborrables.
Cuántas horas has pasado en el campo con mis padres, un lugar donde tú Carmen, también eras y fuiste verdaderamente feliz como ellos.
Allí encontrabas tu mayor satisfacción cultivando la tierra, plantando, regando, cuidando y recogiendo el fruto del esfuerzo: alcachofas, judías, patatas, pimientos, coliflores, calabacines, pepinos, sandias, naranjas…
Siempre trabajadora, siempre entregada, siempre con la ilusión de quien entendía que el esfuerzo era el camino para construir una vida feliz.
Hoy al recordar aquellos años, es inevitable recordar también a Juanito y a Teresa; mis padres.
Fueron muchas las vivencias compartidas con ellos, las conversaciones, las risas y los momentos de felicidad. Porque no todo era trabajo.
También fueron muchos los Aniversarios, Santos, Navidades y celebraciones vividas y compartida en el Restaurante Calafat; un lugar que para mi familia llegó a ser como una segunda casa.
Hoy para mí es un orgullo poder dedicarle estas sinceras palabras y comprobar que disfrutas de una excelente salud.
*Con toda tu naturalidad sencillez y espontaneidad que te define, me dijiste: «Estic molt bé jo de tot, gràcies a Déu, però me fan una miqueta de mal les cames».*
Una frase que refleja perfectamente su carácter: agradecida, optimista y siempre con una sonrisa que caracteriza a Carmen.
Carmen, también conocida por su apodo por todos los benicarlandos como “Carmen Paleta”, representa el ejemplo de una mujer trabajadora, humilde y profundamente querida.
Estoy convencido de que mis padres habrían sentido una enorme alegría al poder felicitarla en una fecha tan especial. Y quiero pensar que, allí donde estén, también Juanito y Teresa habrán celebrado este centenario con el mismo cariño con el que siempre compartieron su amistad.
Su profunda devoción al Santísimo Cristo de la Mar, la ha acompañado toda su vida y constituye una parte esencial de su forma de entender la fe y sus raíces como gran benicarlanda.
En este sencillo homenaje que te dedico es todo un agradecimiento por una amistad que ha perdurado durante muchísimos años y por el privilegio de haber conocido a una mujer ejemplar.
Carmen, que sigas disfrutando de muchos años más rodeada del cariño de tú hija, familia, amigos y de todos cuantos te apreciamos.

¡Felicidades, Carmen, por tú primer siglo de vida!
































