Hoy, 13 de agosto, quiero proponeros un pequeño momento para recordarla
Como bien sabéis, hoy hace un año que perdí a mi hermana mayor. Qué golpe nos dio la vida… y cómo siguió golpeándonos. Quienes me conocéis sabéis que no hemos pasado precisamente el mejor año de nuestras vidas.
Ayer también hizo dos meses que despedí a mi madre, aunque a veces parezca que ha pasado un año y otras, apenas un instante.
Seguramente, si mi madre estuviera aquí, habría preparado una misa en su recuerdo. Pero, si me conocéis, sabéis que yo no siento que haya que ir a un lugar concreto para recordar más o querer mejor a alguien.
Llevo días pensando en cómo convertir este día en un recuerdo compartido por todas las personas que la querían, pero ahora mismo no he encontrado las fuerzas para organizar algo juntos. Quizás más adelante sí las tenga y pueda invitaros a reunirnos para que celebremos todos la vida, como ella habría querido.
Por eso se me ha ocurrido algo sencillo: que cada uno, desde donde esté, en familia, con sus amigos o a solas, le dedique un pequeño momento. Puede ser lanzar unas palabras al viento, escribirle una carta y leerla junto al mar, encender una vela mientras le contáis las últimas anécdotas, juntaros para recordar sus historias y momentos únicos… o acordaros de aquellos famosos gritos suyos, que ahora solo resuenan en nuestras cabezas cuando estamos haciendo algo que no toca.
Hagamos entre todos un homenaje compartido, aunque cada uno lo haga por separado, a su manera y cuando pueda. Convirtamos este 13 de agosto tan amargo en un día en el que recordarla —aunque duela— nos vaya sacando poco a poco una sonrisa.
Gracias a todos por quererla y por seguir recordándola.
Os quiero. 🩵✨
Mapi.


























