Sra. Alcaldesa:
Aquesta carta l’hauria d’haver escrita Pepe.
I potser per això em resulta tan difícil començar.
Durant anys, Pepe va tindre el costum —per a alguns incòmode, per a altres admirable i, per als qui el coneixíem, simplement molt seu— d’adreçar-se a vosté i a aquells que governaven la nostra ciutat quan considerava que alguna cosa havia de ser dita. Pepe creia en les paraules. I molt. Potser massa per als temps que corren.
Per això avui me permetré escriure-li una carta que ell ja no pot escriure. I ho faré en castellà, com ho hauria fet ell, encara que sempre lamentava no haver tingut l’oportunitat de formar-se en la nostra llengua.
Hace unos días usted se refería a la zona de la Torre Ballester como una «zona degradada» que su gobierno está recuperando. Porque las palabras importan. Y «degradada» es una palabra interesante. Según el diccionario, degradar significa deteriorar, menoscabar, deslucir. También, en otra de sus acepciones, privar a alguien de la dignidad que tenía. Pero resulta que esa zona urbana fue, durante muchos años, eso: un lugar donde vivir, un sitio para vecinos y comercios. Un lugar en la que la gente vivía, paseaba, aparcaba, compraba y hacía su vida. Hasta tenía zona azul. No debía de estar tan degradada, entonces.
Porque pocas cosas dicen tanto de la normalidad de un espacio urbano como que el Ayuntamiento se preocupe de cobrarte por aparcar en él.
Luego llegó otra historia: planes urbanísticos, recursos, tribunales, sentencias, indemnizaciones. Y los años. Muchos años. Y aquella plaza además de formar parte de la vida cotidiana de los vecinos terminó convertida en un problema urbanístico y judicial que parecía no tener fecha de caducidad. Lo que ocurrió fue que una plaza acabó siendo víctima de algo mucho más prosaico: la degradación administrativa. Que no es exactamente lo mismo.
La Torre Ballester no necesita que nadie nos convenza de que hay que arreglarla. Claro que hay que arreglarla. Y será estupendo que los vecinos tengan un espacio digno, útil y vivo. Pero una cosa es recuperar un espacio y otra bastante distinta es inventarle un pasado decadente para justificar su recuperación, no hace falta.
Así que bienvenida sea la plaza. Bienvenidas sean las obras. Bienvenido sea todo aquello que mejore Vinaròs, pero llamemos las cosas por su nombre…
Pepe, per descomptat, hauria trobat una manera bastant més elegant de dir-ho. I probablement hauria acabat amb una cita d’algun clàssic. Jo em conformaré amb una de les seues paraules favorites: «Segur?»
Edu Barberà Pla – Regidor i Secretari General del PSPV de Vinaròs


































