Peñíscola ha logrado reconstruir en forma de maqueta su importante retablo barroco, una pieza clave del patrimonio artístico de la ciudad que fue realizada a partir de 1727 para la cabecera de la iglesia parroquial de Santa María y que, a su vez, incorporaba imágenes procedentes de un retablo renacentista anterior.
La reconstrucción ha sido posible gracias al hallazgo de una fotografía histórica conservada en los archivos de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia. Se trata de una fotografía sobre negativo de cristal, que, pese a haber perdido definición con el paso del tiempo, ha permitido realizar grandes ampliaciones que han hecho posible interpretar con precisión la estructura, iconografía y disposición original del retablo.
Gracias a este trabajo de análisis, se ha podido identificar claramente todo el programa iconográfico. En la parte superior se encontraba el Calvario, con Cristo crucificado entre la Virgen María y San Juan. En el cuerpo principal destacaba San Miguel Arcángel venciendo al demonio, flanqueado por San Vicente Ferrer y San Vicente Mártir.
En la parte inferior se situaba la Virgen del Socorro, que actuaba como lienzo practicable: al levantarse, dejaba ver detrás la imagen de la Virgen de Santa María de la Ermitana de Peñíscola con la palma, tal y como aparece representada en la clave de bóveda de la iglesia medieval. Esta imagen estaba acompañada por San Roque y San Sebastián, del mismo modo que aparecen en las patentes de sanidad de los siglos XVII y XVIII, reflejando la devoción protectora frente a las epidemias.
Junto a las entradas laterales y los accesos al camarín se encontraban los Santos de la Piedra, Abdón y Senén, y junto al altar figuraban otros santos de gran devoción en la ciudad, como San Benito y San Jaime Apóstol.

Además, el estudio detallado de la fotografía ha permitido descubrir nuevos elementos ornamentales barrocos, así como detalles constructivos y decorativos hasta ahora desconocidos, aportando un mayor conocimiento sobre el conjunto original y su riqueza artística.
Este proyecto supone un avance significativo en la recuperación y difusión del patrimonio histórico y religioso de Peñíscola, poniendo en valor una obra desaparecida que formó parte esencial de la identidad cultural de la ciudad.



























