Las políticas de efecto llamada de la inmigración ilegal han hecho que todos los servicios públicos estén saturados y en una situación de empeoramiento paulatino.
Todos lo estamos viviendo. El sistema sanitario es un claro ejemplo de eso. Miremos Ceuta: este es el país que quiere el actual Gobierno de España, roto, con una inseguridad ciudadana alarmante y en el que los españoles seamos desplazados por los inmigrantes ilegales y con unos servicios públicos que pagamos entre todos, pero se universaliza para fomentar el efecto llamada a más inmigración ilegal.
España está en colapso sanitario y, de manera injusta, se está equiparando por igual a aquellos españoles que llevamos durante varias generaciones manteniendo el Estado de derecho con nuestros impuestos a aquellos que entran de manera ilegal a nuestro país. Sin haber contribuido a ello, se les favorece con nuestros servicios públicos. En muchas ocasiones reciben más atención que nuestros compatriotas.
Además, el sistema educativo lo adaptan para favorecer a quienes en ocasiones ni siquiera hablan nuestro idioma. Esto afecta tanto a los estudiantes como a los profesionales.
Los españoles están siendo desplazados. A quienes acceden de manera ilegal a nuestro país se les favorece. Los españoles estamos sosteniendo con nuestros impuestos unos servicios públicos a los que ya no podemos acceder.
La regularización de más de un millón de inmigrantes ilegales, unas fronteras que no se defienden, como estamos comprobando en Ceuta ante la inacción del Gobierno frente a esa invasión, nos lleva a ser claros. VOX lo tiene claro. Los españoles primero.
Hay que cambiar la política inmigratoria e iniciar la repatriación de los inmigrantes que han entrado ilegalmente en España, la deportación de los inmigrantes legales que cometan delitos graves, hagan del delito leve su medio de vida o pretendan imponer un modo de vida y cultura contraria a la nuestra, y la remigración de los extranjeros que vivan de las ayudas sociales.








































