A riesgo de pecar de recurrente en mis críticas, las actuaciones del equipo de gobierno tripartito no me dejan otra que volver a tratar sobre la pésima gestión económica municipal, en la persistente inanición y en la falta de ingenio para activar mucho anteslas ayudas y bonificaciones fiscales que palien en lo posible el desastre económico que a muchos les ha originado la pandemia.
Desde el confinamiento de marzo del año pasado son muchas las empresas sin casi actividadque, catorce meses después,si no lo han rebasado ya, ya están al límite de su resistencia, porque pese a los ERTES, los gastos generales, los impuestos que van cayendo inexorablemente y la falta de ingresos,les generan números rojosque ya son de tono bermellón fuerte.
Conozco pequeños empresarios que habiendo solicitado aquellos créditos ICO que sacó el gobierno central para resistir el embate de la pandemia, poco a poco los gastos corrientes se los ha comido y ahora vuelven a estar sin dinero y con una deuda por un crédito que se tiene que empezar a devolver a partir de ya mismo.
Y cuando los empresarios se ven abocados al cierre, detrás van los empleados que pierden su puesto de trabajo y en esto Vinaròs ahora mismose lleva palma del desempleode la provincia.
Dicho todo esto, resulta más que evidente que cualquier ayuda a empleadores y a empleados, por mínima que sea, es un paliativo más para aguantarpara que esta crisis no se los lleve por delante.
Es inconcebible que el equipo de gobierno haya esperado hasta la liquidación del presupuesto del 2020 para enterarse de que han sobrado dos millones y medio de euros que no se ha podido gastar. Incluso hasta el peor gestor de empresa sabe que, sin desembolsos por actividades que no se podrán llevar a cabo, se producirán unos remanentes perfectamente cuantificables y, ante una situación de crisis como la que soportamos desde hace catorce meses, el equipo de gobierno hubiese tenido que valorar los remanentes con que se encontraría y activar las ayudas directas y las bonificaciones fiscales desde el minuto número uno de la pandemia.
Es falso que para disponer de estos recursos no gastados se tenga que esperar a la liquidación del presupuesto, porque existe la figura de las modificaciones presupuestarias y, echando mano de ellas, el año pasado ya se hubiesen podido habilitar rebajas fiscales y ayudas directas municipales que muchos hubieran agradecido.
Cuando gobernamos con los socialistas durante ocho años nos cansamos de hacer modificaciones presupuestarias para cubrir con recursos aquellas actuaciones que, a lo largo de la legislatura,íbamos considerando más prioritarias que las inicialmente previstas, hasta el punto de ser criticados brutalmente por la oposición del PP de tantas que llegamos a hacer.
No deberían de haberse olvidadoo pasado de esta figura, porque los vinarocenses necesitaban el pan para ayer, lo siguen necesitando para hoy y lo necesitarán más que nunca para mañana.
Juan A Blanchadell
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