Estamos comenzando a sufrir las graves consecuencias que está provocando en Vinaroz el último proceso extraordinario de regularización impulsado por el Gobierno de Pedro Sánchez. Ya se han registrado en nuestra ciudad cerca de 600 solicitudes para expedir el certificado de vulnerabilidad, una cifra desbordante para una ciudad como Vinaroz.
Las encuestas afirman que más del 60 % de los españoles tiene claro que esto provocará un mayor efecto llamada y saturará aún más los servicios públicos más básicos, como pueden ser la sanidad, la educación, el acceso a un trabajo digno y a la vivienda. Lamentablemente, la falta de vivienda está empujando a muchos vinarocenses a plantearse abandonar la ciudad y a la juventud a mirar con escepticismo el futuro debido a esta situación.
En el último Pleno municipal, VOX Vinaroz presentó una moción para instar al Gobierno de España a detener los procesos de inmigración ilegal. Una vez más, volvimos a ser los únicos que defienden el sentido común.
Se ha normalizado que nuestras calles, parques y plazas se estén islamizando. Estamos viendo cómo los rezos islámicos aparecen junto con fiestas que no son las tradicionales en España, mientras se descristianiza nuestra sociedad. Los inmigrantes en situación irregular tienen un acceso fácil a las ayudas, mientras que los españoles que sí han contribuido con su trabajo y sus impuestos encuentran dificultades para acceder a ellas.
Una inmigración descontrolada y la falta de control de la regulación facilitarán que crezcan la delincuencia y la inseguridad.
La prioridad nacional en los recursos de ayuda social es urgente. Aunque solo la defiende VOX, también muchos inmigrantes que, con sus impuestos, ven cómo se benefician aquellos que nunca han contribuido. Todo esto es sentido común.





















